lunes, 1 de agosto de 2011

Principales exponentes de la Fisiocracia

François Quesnay (1694-1774)


François Quesnay
Médico y economista francés fundó la escuela fisiocrática (1757), de carácter antimercantilista, que propugna la supremacía de la agricultura en los sistemas económicos y rechaza la intervención del Estado en la producción e intercambio de bienes.
Expuso sus teorías en Cuadro Económico (1758) en el que preludia los trabajos de la Contabilidad Nacional. Es considerado por muchos historiadores el padre de la economía política.

EL FUNDADOR DE LA ESCUELA FISIOCRATICA


François Quesnay nació en el año 1694, en un pueblo llamado Méré, de la Isla de Francia. Quesnay era sexagenario cuando publicó sus primeros trabajos económicos. Dando un rodeo muy largo, retrocedía, ya anciano, a preocupaciones que debían de ser de sus años juveniles. Como médico y práctico de talento, hizo una carrera brillante. Publicó numerosos trabajos de Biología, fue médico de Madame de Pompadour y, desde 1752, del rey Luis XV, al lado del cual disfrutó de verdadera fama.
Los estudios biológicos de Quesnay, constituyeron algo así como una preparación para sus futuras obras de economía política y de sociología. El año 1775, H. de Romance, marqués de Mesmon, en un Elogio de Quesnay, poco conocido, hizo la misma observación: «Si ha habido algún hombre de quien pueda decirse que la historia de su vida está formada por la cadena de sus pensamientos, ese hombre es Quesnay.» Cuando este llegó, por fin, a la economía política, lo hizo por el doble camino de sus observaciones psicológicas; puso por obra las primeras, aplicándoles los métodos que le proporcionó su educación científica y filosófica.
En 1738 -el dato es interesante para apreciar la leyenda que hace de Quesnay un deductivo y un apriorista - publicó una Memoria en pro del método de observación. En su Ensayo físico sobre la economía animal llama la atención el hecho de que adopte la palabra economía en el sentido de organización natural, que quedó unido a ella, en tanto que los mercantilistas, como Montchrétien, significaban con ella una creación voluntaria y artificial de los hombres, y en especial del soberano.
En el mismo Ensayo físico aparecen en germen ideas que Quesnay volvió a tener y desarrolló, particularmente en su Derecho natural, acerca de la libertad. Pero la influencia más sorprendente fueron las reflexiones de Quesnay sobre la circulación de la sangre, respecto al concepto, que luego ideó, de la circulación de la riqueza de la sociedad; ello apareció de manifiesto en la construcción gráfica de su famoso Cuadro económico.
Comenzó Quesnay como economista dando, en 1756 y 1757, dos artículos a la Enciclopedia: Colonos y Semillas. Ya había escrito un artículo sobre la Evidencia, vocablo destinado a tener mucho éxito en la terminología fisiocrática, y aún escribió tres artículos más para dicha obra: Hombres, Impuestos e Interés, que no fueron publicados. La atención del público se concentraba entonces en Mirabeau, cuyo Amigo del hombre (1757) obtuvo un triunfo enorme, y no pasó a Quesnay hasta el año siguiente, después de la publicación del Cuadro económico, impreso en Versalles, según se dijo, por la propia mano del rey.
Cabe señalar que hasta mediados del siglo XVIII, la economía política conservó un carácter esencialmente pragmático y normalista, y permaneciendo orientada por completo hacia la acción, ignoró el aspecto científico, que es el de la economía moderna, de tal modo, que puede decirse de esta, como de otras muchas disciplinas, que si lógicamente la ciencia precede en ella al arte, históricamente el arte ha precedido a la ciencia.
La condición esencial del progreso, se vio realizada el día en que se admitió que los fenómenos económicos constituían un orden de hechos distintos, que obedecían a ciertas leyes derivadas de la misma naturaleza de las cosas. Como, según la definición, ciencia es un sistema de leyes, claro es que la economía política no podía tomar forma de ciencia mientras no se destacase la noción de las leyes económicas naturales.
Esta noción empezó a evidenciarse con Petty en Inglaterra, Boisguilbert en Francia, en el siglo XVII; otros escritores más antiguos tuvieron tal vez conciencia de ella. Pero fue a Quesnay a quien correspondió explicarla y afirmar su importancia, haciendo de este modo que a la época de los sistemas empíricos, como el mercantilismo, siguiera la de la elaboración de la economía científica.
La escuela fisiocrática fundada por Quesnay en 1757, propugnaba que los hechos económicos, como los objetos y las cosas de orden físico están sometidos a un sistema de "leyes" inflexibles, que son constatables pero no modificables. Los fisiócratas apoyándose en el orden natural desarrollan una especie de "física económica" y entienden que la tierra es la única fuente de riqueza. Unicamente la agricultura desempeña una función multiplicadora; las otras actividades humanas no hacen más que transformar los recursos naturales.
El aporte de Quesnay a la economía es muy importante, como ya se mencionó fue el primero que comparó el circuito económico con la circulación sanguínea del cuerpo humano en su Cuadro económico, aparecido en 1758. Quesnay ahora es reconocido por muchos historiadores como el padre de la economía política, en lugar de Adam Smith, ya que muchos años antes y a diferencia de los mercantilistas concibe la economía política como una ciencia y esta ciencia como un sistema de leyes. Sin embargo, la doctrina fisiocrática no es estrictamente económica; es de amplia envergadura; encierra una sociología e implica, por último, una metafísica. Distingue la economía política sin aislarla, pero su base es esencialmente utilitaria y económica. La teoría del orden natural constituye una doctrina cuya verdadera raíz es lo que llamamos el sistema agrícola.
No pasó inadvertido este inmenso servicio prestado a la economía política; Quesnay fue uno de los pocos iniciadores eminentes que disfrutaron su gloria. Pero hubo otros progresos que no tardaron en dejar casi en el olvido el nombre del gran fisiócrata. De Quesnay y de sus discípulos solo se vieron los errores y las exageraciones, y no se tardó en relegar a la Fisiocracia, junto al mercantilismo, en la prehistoria de la economía política.
La comprensión de Quesnay en su Cuadro Económico, de que la ampliación del flujo circular equivalía a crecimiento económico, sigue dominando nuestra percepción sobre el desarrollo económico hoy en día. Otros escritos importantes de Quesnay son Despotismo en China (1767) y Análisis del gobierno de los Incas en Perú (1767). El brillante economista murió en Versalles el 16 de diciembre de 1774. 

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