lunes, 1 de agosto de 2011

Escuela Clásica

Es una de las escuelas  de pensamiento más influyente en la ciencia económica, cuyos principales exponentes son: Adam Smith, David Ricardo, Thomas  Malthus, John Stuart Mill, entre otros más reconocidos economistas. Considerada en el campo de la ciencia económica como la primera escuela  de pensamiento económico moderno. Su comienzo se  nota en 1776 con la publicación de la gran obra de Smith “Una investigación sobre la naturaleza y causas  de la riqueza de las naciones”. 

La escuela clásica se funda en un contexto capitalista, en el cual la revolución 
industrial provoca enormes cambios en una sociedad que aun asimilaba el cambio de un sistema feudal y entraba a un sistema de capitalismo  de mercado. 
La escuela clásica  desarrolla su propia teoría del valor, la cual argumenta que el valor de todas  las mercancías esta dado por la cantidad trabajo empleado en la producción de los mismas, “teoría valor trabajo”. A través  de esta teoría se pretende explicar la dinámica de los precios en una economía, en la cual los precios de mercado a largo plazo tienden a los precios naturales por el proceso de atracción gravitatoria del mercado  o en términos de Smith  debido a la mano invisible. Esta teoría busca además el establecimiento  de  ganancia, salario y renta natural como fundamento  de los precios naturales de las mercancías  


  • La teoría clásica  crea supuestos fundamentados en la ética de mercado  y a grandes rasgos se pueden enumerar en los siguientes: 

         1. Todas las mercancías se mueven en mercados de competencia perfecta.
         2. La teoría supone el laissez faire por lo tanto la única institución reguladora validaes el mercado.
         3. Hay mano invisible, es decir, en una sociedad cada individuo en búsqueda  delinterés propio genere  el beneficio  de la sociedad.
         4. La única autoridad que lleva los precios al equilibrio es el mercado.
         5. Las economías funcionan en un estado de pleno empleo.

Por ultimo se debe destacar que la escuela clásica promulga el libre comercio, organizado por los agentes que interactúan en los  mercados “oferentes y  consumidores” basados en la teoría del valor trabajo.  























Principales exponentes de la Fisiocracia

François Quesnay (1694-1774)


François Quesnay
Médico y economista francés fundó la escuela fisiocrática (1757), de carácter antimercantilista, que propugna la supremacía de la agricultura en los sistemas económicos y rechaza la intervención del Estado en la producción e intercambio de bienes.
Expuso sus teorías en Cuadro Económico (1758) en el que preludia los trabajos de la Contabilidad Nacional. Es considerado por muchos historiadores el padre de la economía política.

EL FUNDADOR DE LA ESCUELA FISIOCRATICA


François Quesnay nació en el año 1694, en un pueblo llamado Méré, de la Isla de Francia. Quesnay era sexagenario cuando publicó sus primeros trabajos económicos. Dando un rodeo muy largo, retrocedía, ya anciano, a preocupaciones que debían de ser de sus años juveniles. Como médico y práctico de talento, hizo una carrera brillante. Publicó numerosos trabajos de Biología, fue médico de Madame de Pompadour y, desde 1752, del rey Luis XV, al lado del cual disfrutó de verdadera fama.
Los estudios biológicos de Quesnay, constituyeron algo así como una preparación para sus futuras obras de economía política y de sociología. El año 1775, H. de Romance, marqués de Mesmon, en un Elogio de Quesnay, poco conocido, hizo la misma observación: «Si ha habido algún hombre de quien pueda decirse que la historia de su vida está formada por la cadena de sus pensamientos, ese hombre es Quesnay.» Cuando este llegó, por fin, a la economía política, lo hizo por el doble camino de sus observaciones psicológicas; puso por obra las primeras, aplicándoles los métodos que le proporcionó su educación científica y filosófica.
En 1738 -el dato es interesante para apreciar la leyenda que hace de Quesnay un deductivo y un apriorista - publicó una Memoria en pro del método de observación. En su Ensayo físico sobre la economía animal llama la atención el hecho de que adopte la palabra economía en el sentido de organización natural, que quedó unido a ella, en tanto que los mercantilistas, como Montchrétien, significaban con ella una creación voluntaria y artificial de los hombres, y en especial del soberano.
En el mismo Ensayo físico aparecen en germen ideas que Quesnay volvió a tener y desarrolló, particularmente en su Derecho natural, acerca de la libertad. Pero la influencia más sorprendente fueron las reflexiones de Quesnay sobre la circulación de la sangre, respecto al concepto, que luego ideó, de la circulación de la riqueza de la sociedad; ello apareció de manifiesto en la construcción gráfica de su famoso Cuadro económico.
Comenzó Quesnay como economista dando, en 1756 y 1757, dos artículos a la Enciclopedia: Colonos y Semillas. Ya había escrito un artículo sobre la Evidencia, vocablo destinado a tener mucho éxito en la terminología fisiocrática, y aún escribió tres artículos más para dicha obra: Hombres, Impuestos e Interés, que no fueron publicados. La atención del público se concentraba entonces en Mirabeau, cuyo Amigo del hombre (1757) obtuvo un triunfo enorme, y no pasó a Quesnay hasta el año siguiente, después de la publicación del Cuadro económico, impreso en Versalles, según se dijo, por la propia mano del rey.
Cabe señalar que hasta mediados del siglo XVIII, la economía política conservó un carácter esencialmente pragmático y normalista, y permaneciendo orientada por completo hacia la acción, ignoró el aspecto científico, que es el de la economía moderna, de tal modo, que puede decirse de esta, como de otras muchas disciplinas, que si lógicamente la ciencia precede en ella al arte, históricamente el arte ha precedido a la ciencia.
La condición esencial del progreso, se vio realizada el día en que se admitió que los fenómenos económicos constituían un orden de hechos distintos, que obedecían a ciertas leyes derivadas de la misma naturaleza de las cosas. Como, según la definición, ciencia es un sistema de leyes, claro es que la economía política no podía tomar forma de ciencia mientras no se destacase la noción de las leyes económicas naturales.
Esta noción empezó a evidenciarse con Petty en Inglaterra, Boisguilbert en Francia, en el siglo XVII; otros escritores más antiguos tuvieron tal vez conciencia de ella. Pero fue a Quesnay a quien correspondió explicarla y afirmar su importancia, haciendo de este modo que a la época de los sistemas empíricos, como el mercantilismo, siguiera la de la elaboración de la economía científica.
La escuela fisiocrática fundada por Quesnay en 1757, propugnaba que los hechos económicos, como los objetos y las cosas de orden físico están sometidos a un sistema de "leyes" inflexibles, que son constatables pero no modificables. Los fisiócratas apoyándose en el orden natural desarrollan una especie de "física económica" y entienden que la tierra es la única fuente de riqueza. Unicamente la agricultura desempeña una función multiplicadora; las otras actividades humanas no hacen más que transformar los recursos naturales.
El aporte de Quesnay a la economía es muy importante, como ya se mencionó fue el primero que comparó el circuito económico con la circulación sanguínea del cuerpo humano en su Cuadro económico, aparecido en 1758. Quesnay ahora es reconocido por muchos historiadores como el padre de la economía política, en lugar de Adam Smith, ya que muchos años antes y a diferencia de los mercantilistas concibe la economía política como una ciencia y esta ciencia como un sistema de leyes. Sin embargo, la doctrina fisiocrática no es estrictamente económica; es de amplia envergadura; encierra una sociología e implica, por último, una metafísica. Distingue la economía política sin aislarla, pero su base es esencialmente utilitaria y económica. La teoría del orden natural constituye una doctrina cuya verdadera raíz es lo que llamamos el sistema agrícola.
No pasó inadvertido este inmenso servicio prestado a la economía política; Quesnay fue uno de los pocos iniciadores eminentes que disfrutaron su gloria. Pero hubo otros progresos que no tardaron en dejar casi en el olvido el nombre del gran fisiócrata. De Quesnay y de sus discípulos solo se vieron los errores y las exageraciones, y no se tardó en relegar a la Fisiocracia, junto al mercantilismo, en la prehistoria de la economía política.
La comprensión de Quesnay en su Cuadro Económico, de que la ampliación del flujo circular equivalía a crecimiento económico, sigue dominando nuestra percepción sobre el desarrollo económico hoy en día. Otros escritos importantes de Quesnay son Despotismo en China (1767) y Análisis del gobierno de los Incas en Perú (1767). El brillante economista murió en Versalles el 16 de diciembre de 1774. 

La Fisiocracia

En el siglo XVIII, un grupo de “filósofos-economistas” presentó una teoría de conjunto de la actividad económica, que intenta basarse en las relaciones entre el hombre y la naturaleza, o el mundo material. Los escritos de la fisiocracia se sucedieron entre 1756 y 1778 y provienen de diversos autores, congregados en torno a la figura de Quesnay, aunque cada uno con características propias.

Los fisiócratas reclamaban el nombre de “economistas”, pero debido a que posteriormente el término “economista” fue utilizado mas comúnmente, fueron rebautizados como “fisiócratas”. El término “fisiocracia” significa gobierno de la naturaleza, y se les adjuntó este nombre debido a que en su teoría el mundo material (naturaleza), domina sobre los hombres.
Muchos miembros de la fisiocracia pertenecían a una nueva clase de agricultores, que habían comprado tierras a nobles arruinados e intentaban hacer de la agricultura una actividad lucrativa. En sus comienzos, la fisiocracia era un conjunto de propuestas prácticas derivadas de un interés de esta nueva clase.
El líder intelectual de la fisiocracia fue François Quesnay, que comenzó a interesarse por la economía cuando tenía una edad mayor a los 60 años, al parecer, porque había acumulado grandes extensiones de tierras.
Luego de Quesnay, surgieron otros autores pertenecientes a la fisiocracia, entre los cuales se destaca Víctor de Mirabeau. También pertenecen a la fisiocracia los autores Mercier de la Rivière, Dupont de Nemours, el Abate Baudeau y Vincent de Gournay, a quien, acertada o desacertadamente se le atribuye la conocida frase “laissez-faire, laissez passer”.
La fisiocracia concebía a la economía como extremadamente compleja, en la que una modificación en alguna parte constituyente, con el tiempo tenía efectos en las demás partes, lo que constituyó el primer análisis de equilibrio general.
Los fisiócratas fueron los últimos autores que indagan sobre si determinadas ramas de la actividad económica contribuyen más que otras a la riqueza de un país. En este sentido, afirmaron que la agricultura era la única rama que originaba producto neto, por lo que ésta era la actividad que debía ser fomentada. Con respecto a las instituciones económicas, fueron los primeros en reclamar un régimen basado en la propiedad y en la libertad. La fisiocracia también fue la primer escuela en concebir a la actividad económica como un flujo continuo de rentas que circulaban de una clase a otra, que podían representarse mediante un cuadro sintético, el “Cuadro Económico”.
La fisiocracia apelaba a principios racionales, afirmaba que los hechos sociales están unidos por lazos de leyes inevitables, a las que los gobiernos y los individuos deberían obedecer.
La fisiocracia es una respuesta al mercantilismo, aunque si bien defendían el librecambio y el interés individual, continuaban elogiando a autoridad absoluta. Una explicación a esta paradoja se encuentra en el hecho de que, debido al régimen reinante, les estaba prohibida la libertad de expresión y la crítica hacia los abusos cometidos por miembros del estado.

El “Cuadro Económico” de la Fisiocracia

Si bien la afirmación de que la agricultura es el único sector capaz de generar “producto neto” es bastante criticable, el aporte fundamental, por el cual los fisiócratas son actualmente elogiados, no proviene de esta rama de su investigación, sino de haber indagado qué sucede con su “producto neto” en la economía. Para averiguar el destino del producto neto, Quesnay ideó el denominado Cuadro Económico, simplificado en el siguiente gráfico:



En la descripción de Quesnay, hay tres clases sociales: agricultores (clase productiva); una clase estéril (artesanos, comerciantes, fabricantes y profesionales); y una clase propietaria (terratenientes). El objetivo del cuadro económico no era describir la distribución de la renta en la economía, sino describir como circulan las rentas (producto neto) de un sector a otro. Quesnay parte de que la agricultura proporciona una renta de cinco mil millones de francos (5.000), los agricultores guardan 2.000, emplean 1.000 en compras a la clase estéril (vestido, alojamiento, etc.) y entregan los 2.000 restantes a los propietarios. Los propietarios gastaban 1.000 en la clase productora y 1.000 en la clase estéril. Entonces, la clase estéril disponía de 2.000, de los que iban 1.000 a la clase  productora y 1.000 a la clase propietaria. Después de estos primeros movimientos, habrían de producirse otros movimientos sucesivos de renta.
Quesnay era médico de la corte, y para la realización de su Cuadro Económico se inspiró en el funcionamiento del cuerpo humano. Las rentas circulan por la economía al igual que circula la sangre por el cuerpo. Un trastorno en un órgano del cuerpo, origina reacciones en otros órganos para compensar el trastorno inicial.
Este cuadro sirvió como punto de partida de análisis de política económica, realizados por otros miembros de la fisiocracia como el abate Baudeau y Mirabeau. Por ejemplo, afirmaban que cuando la parte del producto neto que vuelve a la tierra es insuficiente (ya sea por compras excesivas a la clase estéril o insuficientes a la clase agrícola), la creación de producto neto disminuye y puede surgir una depresión económica.
Si bien el Cuadro Económico desarrollado por Quesnay puede ser fácilmente criticado, su mérito radica en haber tenido una visión de los diversos sectores económicos como interdependientes, que la economía puede estar en desequilibrio a causa de una mala orientación de los flujos de renta.

Influencias de la Fisiocracia

Quesnay fue el primero en concebir la actividad económica como un flujo constante de rentas entre grupos sociales, y en plantear cómo se podía alcanzar el equilibrio económico. Después de él, las visiones de Adam Smith y sus discípulos no se plantearían el problema del equilibrio general. Recién con Walras
La fisiocracia tuvo gran influencia hasta la aparición de La Riqueza de las Naciones en 1776. La fisiocracia influyó en el pensamiento de Adam Smith, quién los conoció mientras desarrollaba su propia investigación sobre la naturaleza y la función del capital en una sociedad agrícola.



Principales exponentes del Mercantilismo.

Juan Bodino (1530-1596)

Juan Bodino
Pensador francés (Angers, 1530 - Laon, 1596). Jurista de formación, Bodin ocupó diversos cargos (abogado en el Parlamento de París desde 1560, procurador del Tercer Estado en los Estados Generales de 1576…) en la época en que Francia se desangraba por las guerras civiles entre católicos y protestantes (hugonotes). Buscando el modo de superar este clima permanente de violencia -que además debilitaba a Francia en su relación con otras potencias-, Bodino abrazó un tercer partido, llamado de los «políticos», que proponía la tolerancia religiosa y el reforzamiento de la autoridad del Estado como árbitro que garantizara la paz entre las comunidades enfrentadas. En consecuencia, y aunque había apoyado anteriormente a la Liga católica, acabó reconociendo como rey al hugonote navarro Enrique IV, cuya conversión al catolicismo puso fin al conflicto mediante una solución de compromiso (1593).
Entretanto, Bodino había plasmado las ideas que sustentaban su postura en un libro fundamental para la historia del pensamiento político occidental: Los seis libros de la República (1576), publicado sólo cuatro años después de la gran matanza de hugonotes de la Noche de San Bartolomé. En ellos acuñó el concepto de soberanía como el poder único, perpetuo, absoluto e indivisible que impone el orden en un Estado impidiendo la guerra entre sus súbditos; bajo ningún concepto consideraba legítima la insurrección contra el soberano, pues estimaba que siempre era preferible la tiranía a la anarquía.

En un terreno más concreto, sus propuestas conducían a un reforzamiento del poder monárquico, razón por la que se le puede considerar un precursor teórico del absolutismo de Luis XIV. No obstante, el tipo de Estado que Bodino propugnaba incluía varios límites frente a la arbitrariedad del soberano, como la obligación de respetar las leyes divinas y naturales, o la prohibición de imponer nuevos tributos sin consentimiento de los representantes de los contribuyentes. Aunque estas precisiones hagan el sentido general de su obra un tanto ambiguo, no cabe duda de que el pensamiento de Bodino fue un paso fundamental en la definición del moderno Estado nacional.
Bodino fue también un mercantilista, partidario de un sistema de protección estatal para la industria nacional. Pasa por ser el creador de la teoría cuantitativa de la moneda, que sitúa el origen de la inflación de precios en un aumento de la cantidad de dinero en circulación. No obstante, dicha doctrina había sido enunciada algunos años antes por los escolásticos tardíos españoles (Martín de Azpilcueta y Tomás de Mercado), que relacionaron la «revolución de los precios» con la llegada de metales preciosos de las colonias de América.


Jean-Baptiste Colbert (1619-1683)

Jean-Baptiste Colbert
Ministro del rey Luis XIV de Francia, exponente de la política mercantilista (Reims, 1619 - París, 1683). Su origen plebeyo y su eficiencia burocrática llegaron a hacerle tan leal e imprescindible para el rey (que le nombró marqués de Seignelay) como detestado por la corte. Procedente de una familia de mercaderes, entró al servicio de la Administración real y en 1651 se convirtió en secretario personal de Mazarino. Fue el propio cardenal el que se lo recomendó al rey, quien le nombró intendente de Finanzas en 1661.


Entretanto, Colbert se había preocupado por irse haciendo una fortuna personal con la gestión de negocios ajenos, al tiempo que acumulaba pruebas contra el superintendente Fouquet, cuyo puesto ambicionaba; finalmente consiguió la caída de Fouquet y acumuló los puestos de superintendente de Construcciones y Manufacturas (1664), controlador general de Finanzas (1665), secretario de la Casa del Rey (1668) y secretario de Marina (1669). Ennobleció a su familia y la convirtió en un clan que dominaba puestos claves de la Monarquía, aumentando así su poder y el odio que le tenía la nobleza.
Durante su gobierno, Colbert acabó con la corrupción que había marcado la era de Mazarino y abrió un periodo de prosperidad económica. Siguiendo en gran medida la línea política de Richelieu, creó y fomentó manufacturas; frenó las importaciones e incentivó las exportaciones; construyó carreteras, canales y puertos; impulsó el comercio creando compañías con participación estatal; amplió la flota; y puso las bases de la expansión colonial francesa en Canadá, las Antillas y Extremo Oriente.
Con todo ello convirtió a Francia en la primera potencia europea en el terreno industrial, consiguiendo una balanza comercial favorable, que era como creía que cada país acrecentaba sus reservas de metales preciosos y, por tanto, su riqueza, arrebatándosela a los países vecinos. Según las ideas del mercantilismo, esta política proteccionista e intervencionista estaba destinada a crear las bases económicas sobre las que reposaría la fuerza de la Monarquía; para hacer llegar la nueva riqueza a las arcas reales, reformó el sistema tributario haciéndolo más eficiente y racional.
El intervencionismo estatal no se limitó a lo económico: en gran parte se debe a Colbert la labor de codificación del Derecho, la uniformización administrativa desarrollada por la figura de los intendentes, el mecenazgo real sobre las artes a través de la creación de Academias y la intensa labor constructora del reinado de Luis XIV. Pero Colbert cometió también errores importantes: no consiguió implantar la libertad en el comercio interior, sacrificó la agricultura (de la que vivían la mayor parte de los franceses) a los intereses comerciales y la mayor parte de las compañías que creó acabaron fracasando.
En un exceso de nacionalismo económico (pues veía el comercio como «la guerra del dinero»), no dudó en llevar la rivalidad comercial al terreno de las armas, empujando a Luis XIV a la invasión de Holanda en 1672; aquella guerra fracasó ante la tenaz resistencia de los holandeses y sus costes gravaron pesadamente las finanzas francesas.



El Mercantilismo

El Mercantilismo es una doctrina de pensamiento económico que prevaleció en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII y promulgaba que el Estado debe ejercer un férreo control sobre la industria y el comercio para aumentar el poder de la nación al lograr que las exportaciones superen el valor de las importaciones. 
El mercantilismo no era en realidad una doctrina formal y consistente, sino un conjunto de firmes creencias, entre las que cabe destacar la idea de que era preferible exportar a terceros que importar bienes o comerciar dentro del propio país; la convicción de que la riqueza de una nación depende sobre todo de la acumulación de oro y plata; y el supuesto de que la intervención pública de la economía es justificada si está dirigida a lograr los objetivos anteriores. 
Los planteamientos mercantilistas sobre política económica se fueron desarrollando con la aparición de modernas naciones Estado; se había intentado suprimir las barreras internas al comercio establecidas en la edad media, que permitían cobrar tributo a los bienes con la imposición de aranceles o tarifas en cada ciudad o cada río que atravesaban. 
Se fomentó el crecimiento de las industrias porque permitían a los gobiernos obtener ingresos mediante el cobro de impuestos que a su vez le permitían costear los gastos militares. Asimismo la explotación de las colonias era un método considerado legítimo para obtener metales preciosos y materias primas para sus industrias.
Todas las reflexiones económicas están orientadas hacia la acción más que hacia la construcción de un cuerpo sistemático de ideas o de una teoría económica coherente. Los autores que estudiaremos no teorizan mucho y explican más bien poco. Sus temas son circunstanciales y limitados. Estos autores critican, recomiendan, aconsejan, afirman o desmienten y, por todo ello, es ilusorio buscar entre todas esas ideas una coherencia que no tienen y que tampoco reivindican. Si quisiéramos definir los temas centrales del mercantilismo sólo podríamos hacerlo de un modo indirecto, viendo el contenido de las principales obras y uniendo razonamientos fragmentarios.
Las ideas mercantilistas responden a las situaciones del momento. Sin embargo, para ellos la vida económica está siempre en el primer plano y en sus escritos se expresa la variedad de sus circunstancias, la diversidad de sus personalidades, los conflictos de intereses, etc. 
El pensamiento mercantilista tiene la riqueza, la complejidad, y las contradicciones de la propia vida económica. Una forma de empezar es preguntarnos ¿cuál es para estos autores la finalidad de la actividad económica y, en consecuencia, de sus recomendaciones? La respuesta simple es que el objetivo de la economía es el aumento de la riqueza de la nación. El gran tema de reflexión es entonces por qué medios enriquecer la nación. Más allá de su diversidad, los mercantilistas comparten entonces una cierta idea de la nación, del Estado y del poder. 





Principales ideas del mercantilismo:


  •  Que la riqueza de una nación se basa en acumular oro y plata. Cuanto más oro y plata tenga un país, el país más poderoso será.
  •  La mejor manera de conseguir oro y plata es a través del comercio exterior (con otros países).
  •  Para que el comercio exterior da ganancias es necesario vender mucho -exportar- y comprar poco -importar-.
  •  Para comprar poco en el exterior es necesario que el país produzca todo lo que necesita para abastecer a su población.
  • Para producir lo que la población necesita se debe favorecer a las industrias y el comercio, actitud asumida con mucha fuerza por los países como Inglaterra (una de las causas es que su religión, la protestante, consideraba que al hombre que progrese económicamente Dios lo miraba con mejores ojos).
  •  De ser posible, se deben hacer más productos de los necesarios dentro del país para poder vender los que sobren al exterior y así, al venderlos, ingresa más dinero al país. Los productos industriales tienen más valor agregado que las materias primas por el trabajo y la tecnología empleados en producirlos.
  •  Para que todo lo anterior se cumpla hacía falta que la economía sea controlada por alguien con mucho poder: el Estado controlaba todas las actividades económicas. El Monopolio (mono = solo y poleo = vender) es el nombre que se le da a la economía y el comercio controlado por uno sólo.
  •  Transportar la mercadería en buques del país para no pagar a los otros países y fomentar la navegación comercial.